Invertir para hacer crecer los ahorros

El ahorro consiste en separar un porcentaje de sus ingresos con el fin de postergar su uso o cubrir algún imprevisto a futuro. Se suele definir al ahorro como la porción “que no se gasta” del ingreso, pero lo ideal sería tener establecido un porcentaje fijo a separar todos los meses apenas el ingreso es recibido y no al final. De esta manera, uno se paga a sí mismo primero y limita sus consumos de manera proporcional.

El sólo hecho de ahorrar no incrementa el patrimonio de una persona, por el contrario, con el paso del tiempo, ese ahorro inmovilizado pierde valor debido a la inflación de cada país. Aquí es donde las inversiones vienen a hacer su trabajo.

Ahorro en crecimiento

Invertir consiste en hacer trabajar el capital ahorrado con el fin de incrementar su patrimonio con el paso del tiempo y conservar el poder adquisitivo. En la misma línea, debemos tener en mente que es importante preservar un porcentaje del ahorro en efectivo para emergencias.

Cabe destacar que toda inversión tiene asociado un riesgo y una rentabilidad acorde. Por este motivo, recuerde invertir el dinero que no necesita. Cuanto mayor riesgo estemos dispuestos a asumir mayor será la rentabilidad que esperamos alcanzar. Teniendo en cuenta que el riesgo implica perder dinero, es importante gestionarlo de forma tal que no nos dañe financieramente.

Antes de comenzar será fundamental conocernos a nosotros mismos, definir qué tipo de inversor somos y cuáles son nuestros objetivos.

Tipos de inversor

Definimos tres categorías principales de inversores, recuerde que su perfil puede modificarse de uno a otro en base a cada momento de su vida personal:

  • Agresivo: Son personas muy tolerantes al riesgo, buscan obtener excelentes ganancias y están dispuestos a asumir los altos riesgos asociados.
  • Moderado: Son personas que están dispuestas a asumir riesgos siempre y cuando estén controlados. Toman sus decisiones mediante el análisis de las posibles pérdidas y son muy cuidadosos de su capital.
  • Conservador: Son aquellos que no están dispuestos a correr riesgos ni preocupaciones, buscan rendimientos estables, aunque sean menores, sin sobresaltos y sin poner en juego su capital invertido.

Horizontes de inversión

De acuerdo a los objetivos personales que cada uno tenga definirá en qué tiempo necesita recoger los frutos de su inversión. De modo orientativo podemos estimarlos de la siguiente manera:

  • Largo plazo: Más de 10 años.
  • Mediano plazo: Entre 2 a 5 años.
  • Corto plazo: Hasta 1 año.

No olvide que lo más importante es educarse financieramente y compartir el conocimiento con sus amigos y familiares.

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